España llega a la carrera europea de gigafactorías de IA con el menor compromiso inversor

Fuente: Economía Digital
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La candidatura española alcanza los 4.000 millones de euros, pero reserva solo 50 millones para la segunda fase, frente a los 800 de Alemania. La convocatoria europea prevé hasta siete gigafactorías de inteligencia artificial.

España concurre a la convocatoria europea de gigafactorías de inteligencia artificial con un proyecto de hasta 4.000 millones de euros, pero con el compromiso más bajo de todos sus rivales para la segunda fase: 50 millones, frente a los 800 millones adicionales que prevé Alemania, los 200 de Italia o los 150 de Grecia.

La convocatoria comunitaria contempla hasta siete gigafactorías repartidas en dos categorías. La Comisión Europea calcula que la iniciativa movilizará hasta 10.000 millones de euros de financiación pública europea y nacional, con la expectativa de atraer al menos otros 20.000 millones de inversión privada.

El lote más exigente es el de las instalaciones de gran escala. El pliego obliga a que cada proyecto reúna un mínimo de 40.000 aceleradores de IA y una capacidad eléctrica inicial de entre 20 y 50 megavatios, que después debe crecer hasta al menos 150 megavatios. La documentación europea estima que cada gigafactoría requerirá una inversión de entre 4.000 y 5.000 millones de euros.

Por qué importa: estas instalaciones definirán dónde se entrenan los modelos europeos durante la próxima década. La UE y los Estados participantes actuarán como compradores de capacidad de cómputo, adquiriendo tiempo de acceso, mientras los consorcios deben demostrar que pueden financiar y operar las infraestructuras a largo plazo. Quien no tenga músculo inversor en la fase de despliegue corre el riesgo de quedarse como usuario y no como sede.

El contexto español es ambivalente. El país cuenta con ventajas reales —energía renovable abundante, suelo industrial y conectividad—, pero la aportación nacional comprometida pesa en la evaluación de las candidaturas, donde se valora la solidez financiera del consorcio.

Qué esperar: la resolución de los lotes marcará el mapa europeo del cómputo. Hasta entonces, la discusión política girará en torno a si el compromiso español debe reforzarse para no perder posiciones.

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