Swisscanto descarta una burbuja en la IA y apunta a un exceso en la financiación
El director de inversiones René Nicolodi sostiene que la tecnología no está inflada, sino el capital que persigue proyectos sin rentabilidad clara. Esta distinción invita a diferenciar entre la utilidad real de la IA y la especulación financiera.
El debate sobre si el auge de la inteligencia artificial replica los excesos de crisis tecnológicas pasadas ha sumado una voz relevante en la gestión de activos. René Nicolodi, responsable de renta variable y sostenibilidad en la gestora suiza Swisscanto, ha señalado que el mercado no afronta una burbuja intrínseca en la inteligencia artificial, sino más bien una burbuja concentrada en los vehículos y rondas de financiación que alimentan al sector.
Esta postura resulta crucial para los inversores y observadores del ecosistema tecnológico. Nicolodi defiende que la tecnología en sí misma aporta valor tangible y una transformación operativa real en multitud de industrias. El problema reside en la avalancha de capital que ha inflado las valoraciones de empresas incipientes que carecen de modelos de negocio viables, un fenómeno derivado del temor a perderse la próxima gran disrupción.
En el contexto actual, los mercados financieros han canalizado ingentes volúmenes de liquidez hacia cualquier iniciativa vinculada a los modelos generativos y la infraestructura de computación. Gigantes corporativos y fondos de capital riesgo han disparado el gasto de capital para garantizar capacidad de cómputo y talento especializado. Sin embargo, analistas y gestores de fondos debaten cada vez más sobre el momento en que estas inversiones milmillonarias empezarán a traducirse en retornos proporcionales y sostenibles en el tiempo.
De cara a los próximos meses, los analistas prevén una fase de mayor escrutinio financiero y selección en el mercado. Es probable que se produzca un ajuste o consolidación entre las empresas emergentes que no logren justificar su valoración con ingresos sólidos, mientras que los proyectos con aplicaciones prácticas demostrables y una propuesta económica clara continuarán atrayendo el respaldo de los inversores institucionales.